Las perlas son joyas de alto valor que es necesario mantener y cuidar para que luzcan como el primer día. Su cuidado es sencillo y fácil de realizar para que luzcan siempre como nuevas.

Lo primero es distinguir el tipo de perla de su joya. Las perlas naturales y las cultivadas nacen de ostras y por lo tanto son las perlas con más valor dado que nos las ofrece la madre naturaleza, diferenciándose tan sólo en que las naturales se crean por accidente ellas solas y las cultivadas las propicia la mano del hombre. Clasificarlas está al alcance de verdaderos maestros joyeros o de los Rayos X.

Las perlas de imitación se hacen de diferentes materiales como conchas, cerámica o cuentas de vidrio a través de procesos mecánicos dándoles un acabado final de barniz hecho con laca o escamas de pescado.

A las perlas de imitación se le han dado diversos nombres con el fin de hacerlas parecer de mayor clase e incluso en ocasiones engañar al comprador: orgánicas, “Mallorca”, de moda…

Las diferencias entre perlas naturales y cultivadas con las de imitación son más evidentes y cualquier joyero o entendido a simple vista las puede observar, sin embargo, para el consumidor le ofrecemos una forma fácil de averiguarlo, “la prueba del diente”: roce con el diente suavemente la superficie de la perla, si la superficie es lisa y suave se trata de una perla falsa, si la superficie es ligeramente arenosa, la perla es natural o cultivada, esto es así por la estructura cristalina del nácar.

Cuidado de las perlas cultivadas:

Los productos cosméticos, así como lacas o perfumes pueden dañar nuestras joyas de perlas cultivadas, éstas tienen una composición relativamente blanda si las comparamos con otras piedras preciosas o semipreciosas. Por lo que es mejor que las perlas sea el último complemento que nos pongamos. Para una mayor prevención, cuando nos las quitemos también es recomendable pasarles un paño húmedo para limpiar los residuos cosméticos que hayan podido quedar en su superficie.

Lo más aconsejable además de estos cuidados, es que periódicamente se laven con jabón suave y, si se las pone regularmente, se lleven a un joyero experto para que las mantenga con un buen enfilado y un hilo en buenas condiciones con nudos entre las perlas para evitar que rocen entre ellas y para que, en caso de rotura, no salgan deshiladas todas las perlas. Guárdese también en lugares separados de joyas de metales duros que las pudiesen arañar, preferentemente en bolsitas de tela o estuches forrados.

Cuándo regalar perlas cultivadas:

Las perlas siempre han tenido el significado asociado del amor, de hecho son muy recurridas para que la novia las lleve el día de la boda. Tansmiten serenidad, pureza, profundidad sentimental, asociaciones muy acordes al alma de estos eventos.

Son ideales para eventos señalados como: 15 años, Día de los Enamorados, Día de la Madre, Gema del mes de junio, Bodas, Aniversarios, Navidad, Graduación, o eventos relacionados con Logros profesionales.

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